Sueño y abismo. Pinturas de David Cedeño

La producción artística de David Cedeño (Caracas, 1956) ha estado siempre, aun desde sus primeros trabajos (esculturas, ensamblajes y collages), ligada al tema de lo sagrado, a un misticismo y a una religiosidad libérrima que explora y explota sustancialmente los fantasmas que desplegamos – de una manera inconsciente – a lo largo de nuestras vidas. Es la conformación de una identidad y una estética que no es más que el sedimento y la suma de los residuos de los vínculos con los otros, de acuerdo con la teoría de Sigmund Freud.

Aun contraviniendo la recurrente y ya desfasada concepción de la locura o la irracionalidad en el arte, Cedeño busca encontrase con sus imágenes a partir de un proceso de despersonalización, de exorcización de sus angustias para convertirlas en sueños posibles que le permitan experimentar la maravillosa lucidez propia de los artistas.

En un proceso recurrente, desde sus inicios artísticos y su participación en el panorama expositivo venezolano, Cedeño ha propiciado siempre la formulación de esquemas psíquicos y afectivos en su obra a partir de situaciones y elementos reales, otras veces imaginarios, hasta llevarlos al plano de lo simbólico. Esquemas que nos seducen por el llamado a su compresión, confiriéndole así a la memoria un factor de apoyo fundamental en su proceso creativo; y aun en el espectador, que se vuelve parte esencial de su trabajo al involucrase con situaciones que no le permiten permanecer impasible.

David Cedeño ha buscado también en el pasado, en la expresión artística de los grandes momentos del arte, la motivación para la producción y ejecución de sus anteriores proyectos expositivos (Aegri Somnia, Magnificat, Ars Mágica, Angelus Novus, Virgine Nigra, Vox Angelica, Angelus). Fundamentalmente eran esculturas, ensamblajes y collages que daban lugar a grandes instalaciones y estaban elaborados a partir de una conjunción de elementos diversos (piedra artificial, metal, madera, acrílicos, resinas y objetos encontrados entre otros materiales), muchas veces producto de un proceso de exploración, recolección y selección, los cuales al ser incorporados a una nueva obra adquieren otro significado, un simbolismo ciertamente religioso y hasta metafísico, con una estética barroca que lo acerca a situaciones expresionistas y, en algunos casos, surrealistas; aproximándose también así a una tendencia y a una poética visual liderada en Venezuela por el maestro Mario Abreu y seguida también por Javier Level y Miguel von Dangel.

A partir del año 2009, Cedeño presenta la exposición Testigos Etéreos, constituida fundamentalmente por pinturas, incorporando así un nuevo formato y una nueva técnica a su producción artística: la tela, el lienzo y también el banner, el cual utiliza con procedimientos idóneos como soporte de algunas de sus pinturas.

Con el uso de este nuevo formato bidimensional, que le permite también la ejecución de obras de grandes dimensiones, el artista recurre de nuevo a la experimentación, esta vez con el uso de materiales pictóricos como el óleo, el acrílico, el pastel, el grafito, el gesso, el creyón, la pintura industrial, las resinas sintéticas y cualquier otro material extrapictórico, los cuales en sus propuestas generan otros significados.

Igualmente, en sus proyectos tridimensionales (esculturas, ensamblajes) y collages prevalecieron siempre los temas relacionados con la religión, la mitología y los sentimientos, en interpretaciones y versiones libres y heterodoxos, cargada de respeto, religiosidad y misticismo; a partir de esta nueva etapa, Cedeño recurre a la memoria como punto de apoyo para producir obras que, de alguna manera, reflejan y reivindican situaciones vividas con anterioridad, sueños idealizados convertidos en tormentas, donde predomina la representación de la figura humana y de especies animales transformadas en visiones que buscan vivir emociones como las propias del ser humano; donde con frecuencia aparece el Arlequín, alter ego del artista, en situaciones idealizadas o posibles vinculadas a su entorno familiar; con una marcada carga dramática expresada a través de escenas circenses, muertes, rituales y banquetes que no son más que la celebración de la vida con los extraños convidados a un festín trágico.

Con esta incursión en lo pictórico y en el plano bidimensional, la búsqueda en lo interno, en lo íntimo, se ha profundizado con la intención de dar a sus propuestas, nuevos significados: son sueños idealizados que nos revelan situaciones inconscientes ya vividas, que pueden en un solo momento hundirnos en las profundidades del abismo.

Tal como lo revela en esta muestra contundente dentro de su producción artística, Cedeño nos confirma su madurez creativa, con el uso de un colorido alucinante y magníficas texturas cuando lo requiere la obra para marcar el drama, enfatizadas con pinceladas gruesas, anchas y largas que crean relieves alternos. O por el contrario, atmósferas y espacios etéreos que nos envuelven en la melancolía.

El artista deja de ser él físicamente para representarse a través de sus emociones, en un vigoroso juego que nos habla sobre las pérdidas, sobre la alucinante relación entre la experiencia onírica y la realidad.

Rafael Principal Torres / mayo 2015

Lugar de Exhibición

Sala 5

Dirección

Complejo Cultural La Rinconada, Caracas

Fecha

De Sábado, Junio 20, 2015 hasta Domingo, Septiembre 13, 2015

Horario

Martes a viernes: 9 am a 5 pm. Sábados, domingos y feriados 10 am a 5 pm